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 / Creado por America Quesada / 18/01/2019

¿Qué es la certificación HALAL?

Halal significa “permitido” según la Sharia, la ley islámica que emana del Corán. El término Halal se opone a Haram que significa “prohibido”.

Lo primero que hemos de hacer es pensar que además de inocuo y seguro, nuestro alimento debe cumplir requisitos totalmente distintos a los técnicos o de normativa. Ello rompe, normalmente, la forma en que habitualmente abordamos nuestra forma de trabajar. Más de una vez, he escuchado que los requisitos “carecían de lógica”. En este caso no hablamos de lógica, sino de religión, de una fe, de una creencia religiosa distinta a la más común en España.

 

El universo halal es muy amplio. No sólo afecta a la alimentación sino también a la cosmética, la ropa o a la aviación -Firnas Airways comenzará su actividad en 2019 y será la primera línea aérea halal británica-

 

Ciñéndome al mundo alimentario ¿qué significa halal?

 

Halal significa “permitido” según la Sharia, la ley islámica que emana del Corán. El término Halal se opone a Haram que significa “prohibido”. Un musulmán sólo puede consumir alimentos Halal.

 

Es conocido por todos que los musulmanes no consumen cerdo ni ingieren alcohol. Estos alimentos no están permitidos en ningún caso, son Haram. Por lo tanto, nunca podrán tener certificación halal ni ellos ni sus derivados ni ningún alimento que los contenga.

 

Que el alimento sea halal no quiere decir que los no musulmanes no lo puedan comer. Sólo que cumplen más requisitos. Por ejemplo, hay muchas personas que no les gusta beber alcohol o no pueden hacerlo y un alimento con certificación halal lo garantiza.

 

 

Para obtener la certificación halal en el caso de los alimentos compuestos, habrá que analizar cada ingrediente, el proceso de fabricación, las normas de higiene, trazabilidad… que el organismo certificador exija. Básicamente para su obtención pasaremos una auditoría muy semejante a las de las normas ISO o BRC e IFS. Todo ello con el fin de verificar que en ninguna parte del proceso el producto entra en contacto con alimentos prohibidos.

 

 

Tras la auditoría, obtendremos el certificado para nuestro producto y podremos colocar el sello Halal del certificador en el envase. Anualmente, como en las otras certificaciones que he mencionado, pasaremos auditorías de renovación.

 

 

No es una certificación compleja de obtener y ofrece muchas posibilidades. No sólo en la producción de alimentos sino también en hostelería y restauración. Estaremos atendiendo las necesidades de un colectivo específico, de personas que no pueden o no deben tomar los alimentos prohibidos por distintas razones y de personas, que por otro tipo de razones de carácter personal, eligen esa opción por conocer sus requisitos.

 

He dejado para el final una oportunidad muy importante para los productos halal, la exportación. Las posibilidades en mercados exteriores son interesantísimas.

 

La perspectiva de los mercados globales la contaré en el próximo post 😉

 

El respeto a la diversidad en la alimentación

 

 

¿Cómo llegué al mundo halal? Aún era noviembre y ya hacía un frío terrible en Zamora. Llevaba tres días comiendo y cenando con los dos y sólo le había visto comer ensaladas. Nos llévabamos bien los tres, pero eran clientes y lo que me rondaba por la cabeza no me parecía apropiado preguntarlo. Eran franceses y tenía que tener en cuenta las diferencias culturales en el ámbito profesional.

 

 

Qué es Halal

 

 

Una noche heladora, Pierre y yo caímos como posesos sobre unas sopas de ajo que habían preparado en el hotel. Ajo, taquitos de jamón serrano, pimentón y pan. Nada más. Una sopa austera para luchar contra el frío que traíamos metido en los huesos. Sin embargo Jean Claude volvió a pedir ensalada. Una vez más le pregunté si todo estaba bien, si necesitaba algo más y volvió a responder que no. Aunque Jean Claude era un hombre delgado, parecía como si estuviera sometido a una estricta dieta de adelgazamiento.

 

Nuestra relación después de 5 días era ya bastante más relajada. Habíamos dejado de hablar de cosas asépticas y charlábamos de nuestras familias, de nuestros gustos. Con aquella increíble sopa humeante ante mí no pude evitar preguntarle ¿Estás a dieta, Jean Claude? A lo que me contestó con una sonrisa “no, no, soy musulmán”. ¡Caramba! ¡Había pensado en todos los problemas que pudieran intervenir en su alimentación menos en ese!

 

 

Ya de vuelta en casa, no hacía más que pensar en eso. Era evidente que un musulmán no lo tenía fácil para comer en España. Las dietas veganas, vegetarianas, eran fáciles de llevar. Aburridas -siempre ensaladas- pero se encontraban fácilmente en cualquier restaurante o producto adquirido.

 

Aquello seguía dando vueltas en mi cabeza. No lo estábamos haciendo bien. Estábamos comprometidos con las personas con alergias e intolerancias alimentarias pero ¿qué pasaba con las diferentes opciones religiosas o ideológicas? No estábamos respetando la diversidad humana ni la libertad en la forma de abordar la alimentación. Había que ampliar el enfoque, saber atender esa diversidad.

 

Abordar la diversidad requiere que abramos el ángulo de visión 360 º para tener una perspectiva de negocio más amplia.

 

Si quieres saber más sobre este tipo de certificación puedes leerlo aquí o llamarme para mantener una conversación sobre el tema.

 

 

 

Mi misión es ayudar a las empresas a alcanzar el nivel más alto de calidad en el área de seguridad alimentaria.